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Matrimonio gay y la partida de ajedrez de Obama con el Tribunal Supremo

miércoles, 27 de mayo de 2009 , Posted by Agencia la Voz at 23:46

Por Michelle Mcbride
Editora
Agencialavoz.com



WASHINGTON, D.C.- ( AGENCIALAVOZ.COM ) Obama anunció ayer que ha elegido a Sonia Sotomayor como próxima juez del Tribunal Supremo, convirtiéndola en la hispana con más poder en la historia de Estados Unidos. Con su elección, el presidente hace un guiño a la minoría más grande del país y uno de los grupos de votantes que le llevaron a la Casa Blanca.


La decisión coincidió ayer con la sentencia de la Corte Suprema de California, que prohibía los matrimonios homosexuales y quedó relegada a pequeñas referencias en los medios de comunicación, centrados únicamente en las consecuencias de que una tercera mujer y primera latina llegue a formar parte de "los nueve" del Alto Tribunal.
Una pareja se besa durante la manifestación en San Francisco contra la decisión del Tribunal Supremo de California. Fueron detenidos por desobediencia civil.
El voto de Sotomayor en el Supremo puede cambiar la historia de los derechos de los homosexuales en Estados Unidos. Si votara a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, los expertos recordarán que la juez y los gays ya compartieron páginas de un periódico por ser noticia el mismo día.


¿Qué supone elegir a un juez para el Tribunal Supremo?
Los cargos del Tribunal Supremo estadounidense son vitalicios, por lo que no todos los presidentes tienen la suerte de elegir a una persona para el cargo. Aunque los tres últimos presidentes han podido nominar a uno o dos de los nueve jueces que se sientan ahora en la Corte de más poder en el país, han llegado a pasar once años (entre 1975 y 1986) entre el relevo de dos jueces. Clinton, por ejemplo, fue el último demócrata en elegir a un juez hace quince años. El relevo suele producirse por fallecimiento, enfermedad o porque el juez decida retirarse, como ocurrió hace unas semanas con David Souter, al que sustituirá Sotomayor de ser confirmada por el Senado.
La tercera mujer en ocupar el cargo llega al Supremo con una historia de película. Es el sueño americano escrito en español. Una latina de origen puertorriqueño que creció en el Bronx neoyorkino, perdió a su padre a los nueve años, diagnosticada con diabetes a los ocho, graduada en Princeton como la segunda de su clase y con título de abogada de Yale. Dicen que llegará al Tribunal con más experiencia que ninguno de sus predecesores al ocupar el cargo, uno de los factores que hicieron decantarse a Obama. El presidente se declaró ayer "inspirado" por Sotomayor, pero la experiencia e historia personal de su elegida también inspiran más preguntas que respuestas sobre su futuro como jueza.
Las decisiones que tome Sotomayor afectarán al futuro de Estados Unidos en materia legal incluso después de que Obama deje la Casa Blanca. La elección de un juez para el Tribunal Supremo es como una partida de ajedrez cuyo resultado tiene consecuencias durante muchos años. Hay nueve jueces. En este momento, hay cinco jueces conservadores y cuatro liberales (incluida Sotomayor). De los cinco conservadores, uno de ellos tiene 89 años —John Paul Stevens fue nombrado por el presidente Ford en 1975—, por lo que puede retirarse también durante esta legislatura. Obama podría así dar la vuelta a la composición del tribunal, con más jueces liberales que conservadores.
Y ese es el momento que están esperando los otros protagonistas del día de ayer.
La Corte Suprema de California dio un golpe importante a la lucha por el matrimonio homosexual al ratificar la decisión del electorado el pasado 4 de noviembre, cuando la mayoría eligió prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo. Aunque se trata de una ratificación a medias. El tribunal respaldó la decisión popular, pero también protegió la última decisión en esta materia. Hace un año los jueces de California consideraron ilegal prohibir el matrimonio gay, por lo que las 18.000 uniones celebradas hasta ahora seguirán vigentes.
Ninguno de sus casos relacionados con discriminación, control de armas o el aborto deja ver una postura clara que pueda atacar la oposición republicana.
Más allá de la coincidencia en el calendario de la decisión de Obama y la del Tribunal Supremo de California, uno de los primeros aspectos en considerar por los analistas ha sido la postura de Sotomayor sobre los matrimonios homosexuales. Los activistas estadounidenses llevan tiempo presionando a Obama para que incluyera a un miembro de su comunidad en el Gobierno. Al anunciar su retirada el juez Souter, enseguida saltaron los nombres de las profesoras de Standford Pam Karlan y Kathleen Sullivan, quienes han reconocido su homosexualidad abiertamente, como posibles elegidas para el cargo. La comunidad gay estadounidense sólo espera a que el tribunal tenga mayoría liberal para llevar el matrimonio homosexual al Tribunal Supremo, el único organismo con potestad para cambiar la legislación en esta materia a nivel nacional.
Las organizaciones por los derechos de los homosexuales han recibido a Sotomayor con reacciones muy positivas. La Asociación Nacional de Abogados Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales emitió un comunicado en el que agradecían que el Tribunal Supremo cuente ahora con mayor diversidad. Después de que el director de esta organización se reuniera la semana pasada con oficiales de la Casa Blanca para discutir la elección de Obama y las consecuencias para la comunidad gay, la Asociación considera la elección del presidente demócrata como un triunfo.
Una victoria del matrimonio gay en el Tribunal Supremo significaría aprobar una enmienda a la Constitución estadounidense para modificar el artículo que define matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Y Sotomayor declaró en 1997 que no debe modificarse la Constitución estadounidense bajo ninguna circunstancia. Si en estos doce años ha cambiado de opinión, todavía no lo ha demostrado.


La estrategia política detrás de la elección de Obama
Igual que los más liberales quieren ver en ella los cambios que esperan en el futuro, y que Obama prometió durante su campaña, los republicanos buscarán cualquier desliz pasado para tumbar sus opciones en el Senado. Aunque no lo tienen fácil. La elección de Sotomayor prepara el terreno para una mayoría liberal en caso de retirarse un juez más, mantiene encendidas las esperanzas de millones de votantes, latinos, homosexuales y demás minorías, y continúa arruinando la estrategia política de los republicanos.


Barack Obama anuncia a su candidata Sonia Sotomayor.
El presidente buscaba candidatos que cumplieran con determinados requisitos, pero que también apoyaran sus posibilidades de futuro. Los republicanos perdieron las elecciones en estados como Florida, donde los latinos se decantaron por Obama, y ahora luchan por recuperar ese voto para regresar a la Casa Blanca. Sin embargo, la elección de una latina para el Tribunal Supremo les deja con las manos atadas: si se oponen a la elección de Sotomayor, se oponen también a los hispanos, un electorado al que necesitan acercarse, no alejarse.
Si los republicanos quieren terminar con la carrera de Sotomayor antes de que llegue al Supremo tendrán que centrarse en sus anteriores decisiones, no en sus orígenes. Pero no lo tienen fácil. Como analizaba ayer Político.com, ninguno de sus casos relacionados con discriminación, control de armas o el aborto (todos ellos posibles casos de los que tendría que ocuparse en un futuro) deja ver una postura clara que pueda atacar la oposición republicana. En el momento que intenten describirla como liberal o de izquierdas, los demócratas contestarán que votó dos veces en contra del aborto. También querrán retratarla como jueza a favor del control de posesión de armas. Pero no podrán encontrar ningún caso legal en que haya dictado tal cosa. Puede que también intenten advertir de su posible voto a favor de los matrimonios homosexuales, pero el hecho de que sea católica ya ha despertado sospechas de que la religión podría influir en su voto en una posible sentencia.
Obama puso la victoria muy difícil para los republicanos en noviembre. Casi siete meses después sigue complicándoles la vida en la oposición.

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